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Estrategias ante el conflicto

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El Sábado 13 de Noviembre realizaremos el segundo taller que tenemos programado dentro de la actividad «Píldoras para crecer». En este, abordaremos algunas cuestiones claves relacionadas con el conflicto. Por este motivo, durante las próximas semanas tengo la intención de escribir sobre este tema. En concreto, en el presente artículo hablaré de las estrategias que las personas ponemos en marcha ante los conflictos.

Empezaré diciendo que tendemos a comportarnos de una determinada manera cuando nos toca confrontar. Esta suele ser la habitual, la que más solemos usar, la que nos sale en «automático», en la que mejor estamos entrenados. No obstante, como decía cuando hablaba de los roles en el artículo «El gran teatro del mundo», así como los roles que interpretamos a diario cambian según las circunstancias, también las estrategias que usamos en los conflictos se adaptan a cada situación concreta, aunque ese automatismo esté siempre pulsando en nosotras.

Es siempre conveniente observarse a una misma con cierta distancia para tomar conciencia de cual es nuestra forma más habitual de actuar cuando enfrentamos un conflicto. Hacer este trabajo es básico para poder cambiar nuestra forma de reaccionar, si consideramos que no es adecuada. Al igual que un policía tiene la obligación de actuar proporcionalmente a la situación que enfrenta, también nosotras debemos hacerlo cuando nos topamos con un conflicto. Pero muchas veces sobre reaccionamos ante una situación que no necesita tanta «energía» o en la que ni siquiera nos merece la pena entrar.

Sin querer sentar cátedra, podemos decir que existen cinco estrategias habituales de reacción ante los conflictos. Estas son: la evitación, la acomodación, la competición, el compromiso y la colaboración. No siempre se manifiestan en su versión más «pura». Pueden aparecer mezcladas en cierta medida o podemos pasar como en fases por algunas de ellas en el propio proceso del enfrentamiento. Si recurrimos a la experiencia personal en nuestros conflictos, creo que podemos coincidir en que son en sí mismos un proceso, a veces breve y otras de larga duración…, horas, días, semanas, meses, años,… e incluso toda la vida. Así que, cuando estamos ante un conflicto de larga duración nuestras estrategias pueden ir variando.

¿Y de qué depende que usemos unas estrategias u otras? Pues bien, como decía al principio siempre hay cierto automatismo en nosotras que nos llevan a actuar habitualmente de una misma forma. No obstante el que variemos este comportamiento va a depender de dos factores fundamentales: de la importancia de la relación que haya entre las partes en conflicto y de lo importante que sean los objetivos que están en «juego».

Paso a explicar estas cinco estrategias.

  • EVITACIÓN.

En el caso de que la relación no sea importante y los objetivos a conseguir tampoco, solemos evitar el conflicto. Así, tenderemos a negarlo, a quitarle importancia, a posponerlo para ver si al final se diluye y no hay que confrontar, o incluso a huir del mismo. Por poner un símil, tomamos la actitud de la avestruz metiendo la cabeza en un agujero o de la tortuga refugiándonos en nuestro caparazón.

  • ACOMODACIÓN.

Si la relación es importante pero no lo es el asunto en cuestión, solemos acomodarnos. En este caso solemos ceder, dejar que la otra parte se salga con la suya; nos decimos que «qué mas da»; solemos expresar un «me da igual, lo que tu quieras». Es lo de la fábula de «El zorro y las uvas», cuando el zorro se dice a sí mismo que al fin y al cabo las uvas no estaban maduras. Justificamos nuestro propio comportamiento para no sentirnos mal con nosotras mismas. Nos adaptamos a la situación como lo harían un koala o un oso panda.

  • COMPETICIÓN.

Pero si la situación es la contraria, donde la relación no tiene importancia pero nuestros objetivos son importantísimos, entonces competimos. La otra persona se transforma en nuestra enemiga, la deshumanizamos y podemos llegar a hacer casi cualquier cosa para salirnos con la nuestra. Aparece el abuso de poder. Son las situaciones que pueden llegar a generar mayor violencia de todo tipo. Situaciones de las que se deriva que habrá un ganador y un perdedor. Nos transformamos en un tiburón o un águila en persecución de su presa.

  • COMPROMISO.

Pero, y si las relaciones entre las partes y lo que está en juego tienen cierta importancia. Entraríamos en el ámbito del compromiso. En ese caso surge la negociación, la búsqueda de acuerdos, los pactos. Son situaciones en las que todas consiguen algo y al mismo tiempo nadie queda del todo satisfecho. Diríamos que nos movemos en el ámbito de lo formalmente razonable, de lo civilizado. En el que el equilibrio de poder hace que todas nos «comportemos»; mantenemos un tenso y, a veces frágil y cambiante, equilibrio. Es una situación que podemos observar en el comportamiento de las manadas de lobos o leones, o en las relaciones que se dan entre los miembros de una comunidad de gorilas o monos.

  • COLABORACIÓN.

Por último tenemos la situación en la que tanto lo que queremos alcanzar como las personas que intervienen en el proceso son importantísimas. En estas situaciones surge el espíritu de la colaboración. Las otras partes son nuestras semejantes, ni más ni menos que nosotras, y sus objetivos tan legítimos como los nuestros. Aquí buscaremos estrategias que nos permitan alcanzar casi en su totalidad lo que todas queremos. Quizás no en el mismo momento, quizás no todo a un tiempo. Pero el cuidado de unas y otras será una prioridad. Estaremos avocados a poner toda nuestra creatividad e inteligencia en marcha para encontrar unas estrategias que nos satisfagan a todas. Así como hace el pez payaso con la anémona o las hormigas y abejas en sus colonias.

Estrategias ante el conflicto

Con este sencillo esquema podemos analizar multitud de situaciones de nuestra vida personal. Podemos contestarnos preguntas obvias sobre cuan importante es para mi lo que quiero conseguir en relación a las personas con las que estoy conflictuando. Podemos ir más allá preguntándonos sobre las relaciones de poder y el uso que del mismo se está haciendo en el conflicto. Cuáles son los privilegios que están operando y su legitimidad o no.

Y yendo más allá podemos analizar situaciones sociales conflictivas. Desde esta perspectiva, ¿Qué pasa con el racismo, la inmigración, las cuestiones de género, la diversidad sexual? ¿Con nuestra relación con la naturaleza y sus recursos? ¿Dónde nos situamos en el cuadro en estas cuestiones como sociedad?

Si eso nos viene muy grande, por lo menos tomemos conciencia sobre las características de los conflictos en los que tomamos parte. Seamos honestos con nosotras mismas para tomar conciencia de qué papel juego en ellos. ¿Tengo la actitud de un tiburón, un koala, una tortuga, un lobo? O quizás aspiro a actuar como una hormiga, cuyo esfuerzo continuado, junto con el de las demás, contribuye a generar una comunidad más próspera para todas. Aunque sea todo un reto, ¿Quiero estar en el ganar-ganar o dónde?

Píldoras para crecer 2

 

 

Precio del taller 30 €

Reserva de plaza 15 €

Formulario de inscripción.

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2 comentarios en «Estrategias ante el conflicto»

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