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CNV (Comunicación No Violenta) I

Escribiendo el artículo de la semana pasada: «Buenas palabras», me di cuenta de que, hasta ahora, he hecho referencia en algunas ocasiones a la CNV (Comunicación No Violenta) sin haber llegado a explicar en qué consiste esta «herramienta». Mi propósito es hacerlo en esta ocasión, aunque no vaya más allá de ser un acercamiento superficial a una técnica que tiene un gran alcance.

Empezaré por decir que el origen de esta técnica está en M. Rosenberg, psicólogo norteamericano de origen judío que murió hace unos pocos años.

La base de su propuesta se fundamenta en la idea de que, en última instancia, cuando nos comunicamos estamos básicamente tratando de satisfacer necesidades propias. Siendo todas las necesidades legítimas «per se», lo que genera la conflictividad es el «choque» que se produce entre las estrategias que intentamos operar para conseguirlo. De ahí surge un lenguaje que nos desconecta a unas personas de otras, al que Rosenberg llama «lenguaje chacal».

Este lenguaje violento está profundamente arraigado en nosotras y nuestra cultura. Está basado en la culpa, la vergüenza, los juicios, la crítica, la exigencia, las suposiciones, etc. La mayoría de las veces, hablar consiste en arrojarnos las unas a las otras este tipo de «piedras», aun en las conversaciones más pueriles. No digamos cuando hay intereses contrapuestos. Y, si la base de nuestra comunicación es así de violenta, difícilmente podemos aspirar a tener un mundo en paz.

Lo que M. Rosenberg nos propone es cambiar nuestro estilo de comunicación para que sea NO VIOLENTO. Una forma de comunicarse que ayude a generar empatía entre las personas y permita conectarnos profundamente desde el respeto y la compasión, sin perdernos nosotras mismas en el intento. A este otro estilo de comunicación lo llama «lenguaje jirafa».

Creo que a todas nos han dicho en alguna ocasión que «contemos hasta 10 antes de hablar»; en vez de esto, M. Rosenberg nos propone dar unos pasos aparentemente «simples» que nos ayuden a conectarnos y desde ahí poder expresarnos auténticamente, haciéndonos cargo de nosotras mismas. Paso a explicar estos pasos.

Los pasos de la CNV:

Paso 1.

El primer paso es prestar atención a los acontecimientos de la forma más objetiva posible. Intentar mirar la realidad de los hechos tal y como son. Algo así cómo si grabáramos un video y luego nos limitáramos a describir lo que vemos y oímos literalmente.

 

Paso 2.

El segundo paso es volver nuestra atención sobre nosotras mismas para identificar qué emociones nos provocan esos acontecimientos descritos en el paso 1. Si fuésemos un coche, las emociones serían los testigos de nuestro salpicadero que nos indican que todo está desarrollándose según lo previsto o que hay algo a lo que atender y gestionar.

 

Paso 3.

El tercer paso consiste en relacionar lo que sentimos con las necesidades que están en «juego» vinculadas a esas emociones. Volviendo al símil del coche podríamos decir que las luces de los testigos del coche nos están indicando que nos falta gasolina, se está calentando el motor, la presión de los neumáticos está baja, etc.

 

Paso 4.

El cuarto paso nos lleva por fin al uso de la palabra. Hasta este momento todo ha sido un proceso interno. Ahora hay que hablar para nombrar expresamente la necesidad que está siendo puesta en liza y hacer una petición concreta que nos permita satisfacerla. Parece que necesitamos llenar el depósito, hinchar las ruedas, poner refrigerante, etc. ¡Vallamos a una gasolinera!

 

Paso 5.

En ocasiones se hace necesario dar un quinto paso para buscar una estrategia que nos permita cubrir esa necesidad sin descuidar las necesidades de las demás personas. Puede que sea necesario negociar la propuesta concreta del paso 4 hasta ponerse de acuerdo entre las afectadas. Es aquí dónde pueden surgir las dificultades para las que tendríamos que poner en marcha otras «herramientas» basadas básicamente en la creatividad. Pero ese sería otro tema.

Hasta aquí lo que sería la propuesta básica de Rosenberg. Una posible fórmula para expresarnos usando estos cuatro pasos sería: «cuando veo/oigo…. me siento….. porque necesito….. así que te pido….». Esta estructura, que en un principio puede ser un poco limitante a la hora de hablar, puede ir integrándose en un lenguaje más natural con la práctica. Lo importante es que al expresarnos aparezcan los elementos que se proponen.

Por ejemplo, en una discusión podríamos decir: «Me gustaría que bajaras la voz para poder hablar desde la calma y no alterarme». En esta simple frase están recogidos los cuatro primeros pasos. Veo/Escucho que el tono de voz es alto; Siento que eso me altera, me enerva; Necesito tratar el tema con calma; Pido que baje el tono de voz. Como podemos darnos cuenta no hace falta mantener el orden de los elementos para usar la CNV.

Cuando explico esta técnica en los IES a mis alumnos me valgo de una estrategia para intentar hacer más fácil su comprensión. Para ello tomo prestada de la saga de «La guerra de las galaxias» la idea de «la fuerza». Suelo decir que los pasos propuestos por M. Rosenberg corresponden al «lado luminoso de la fuerza». Pero si hay un lado luminoso…, también hay un «lado oscuro» como todas sabemos. Así que os propongo un reto.

Al poner en práctica esta técnica es muy habitual caer en «el lado oscuro de la fuerza». ¿Sabríais decir cómo podemos ser arrastrados hacia ese «lado oscuro» en cada uno de los cuatro primeros pasos? Os compartiré la respuesta en la segunda parte de este artículo, que publicaré la próxima semana. Así os dejo tiempo para pensar y no me extiendo demasiado.

Si os apetece ampliar información os dejo este enlace de la wikipedia sobre este tema: Comunicación No Violenta.

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4 comentarios en «CNV (Comunicación No Violenta) I»

  1. Muy inspirador el artículo, gracias. Como siempre es puro sentido común sobre la base de la regla de oro, ama a tu prójimo como a ti mismo, la idea es que para que deje de ser una técnica y forme parte integrada del carácter es necesario que la regla de oro se ponga en la escala de valores por encima de todo lo demás.

    1. Gracias Daniel por tu comentario.
      Pues sí, amar a la otra persona como a una misma es importantísimo. Pero para eso, es fundamental amarse bien a una misma primero. Ya sabes el dolor que somos capaces de infligirnos a nosotras mismas. Por eso, sí, amemos a las demás pero empecemos por nosotras.
      Saludos.

  2. Gracias por este artículo y por una explicación tan clara y práctica de la CNV. La verdad es que es una herramienta muy útil para la comunicación con los demás y que debería de conocerse y enseñarse más por que al final nuestra educación emocional es una parte muy importante y no nos enseñan ni en casa ni en la escuela a expresarnos adecuadamente o con empatía hacia los demás.

  3. Pingback: CNV (Comunicación No Violenta) II CNV (Comunicación no violenta)

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